8 septiembre, 2026

En Mencué, la solidaridad también se escribe a mano: cartoncitos que mantienen comunicadas a las familias rurales

En tiempos donde un mensaje de WhatsApp llega en cuestión de segundos, en algunos rincones de la Región Sur de Río Negro todavía hay familias que deben recurrir a algo mucho más sencillo para comunicarse: un pequeño cartón y unas palabras escritas a mano.

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En la zona de Cerro Bayo – Blancura Centro, perteneciente al paraje Mencué, la falta de señal de telefonía celular e internet no logra impedir que los vecinos se mantengan comunicados. Allí, donde no llegan las redes de Movistar ni Claro y tampoco existe conexión a internet, la necesidad despertó una particular forma de comunicación basada en la confianza, la solidaridad y el compromiso entre vecinos.

Los cartoncitos, escritos a mano, se convierten en verdaderos mensajes que van y vienen por los caminos rurales. En ellos se coordinan, entre otras cosas, la entrega de garrafas, víveres y otros elementos esenciales para las familias que viven en lugares alejados.

El comisionado de Fomento de Mencué, Carlos Vértiz, relató cómo se organizan los pobladores de la zona cercana al puesto de Roberto Vera, donde la tecnología todavía no forma parte de la vida cotidiana.

La escena puede parecer sencilla, pero detrás de cada pequeño papel hay una historia de esfuerzo y de adaptación. Mientras en las ciudades la comunicación depende de un celular y una conexión a internet, en estos parajes rurales alcanza con la palabra escrita, un vecino dispuesto a llevar el mensaje y la certeza de que alguien del otro lado estará esperando.

Así, esos pequeños cartones terminan cumpliendo una enorme función: mantener unidos a quienes viven en el campo y garantizar que la ayuda llegue a destino.

Una postal que habla de las dificultades que todavía enfrentan muchas familias rurales por la falta de conectividad, pero también de algo mucho más fuerte: el ingenio, la solidaridad y la capacidad de los pobladores de encontrar soluciones allí donde parece que no las hay.

Porque en Mencué, donde no hay señal ni WhatsApp, la comunicación sigue existiendo. A veces, simplemente, se escribe a mano y viaja de vecino en vecino.